El gusanillo que me despertó el ajedrez de nuevo (unas partiditas por Internet tuvieron la culpa), hizo que me dirigiese a la Federación Catalana, en donde pedí consejo sobre clubs a la secretaria Cristina Bosch. Entre los que me enumeró muy amablemente, estaba la UGA, muy cerca de mi lugar de trabajo por entonces, y decidí enrolarme en el club de Gràcia, también movido por un comentario del MF Alfred Rosich en su libro “Cómo llegar a ser maestro de ajedrez”, que había sacado de una biblioteca pública para empezar a entrenarme de nuevo.
Recuerdo que entré por primera vez al club en una calurosa tarde de junio y que me dirigí al Sr. Alfonso Villares, el secretario de entonces, que me rellenó los papeles necesarios y me indicó la presencia de la escuela EDAMI en el portal contiguo del local de la UGA, en la que también me apunté un par de meses después. Tengo en mi cabeza la imagen de un entonces jovencísimo Dani Alsina, que estaba mirando una revista de ajedrez, aunque entonces no sabía todavía quién era este talentoso ajedrecista. Un Social realizado durante siete semanas antes de Navidades, en el que me apunté en plan kamikaze sin conocer a nadie, y en los que algún peso pesado del club – José María Villares - se fijaron en mi entonces abotargado y cañero juego, me abrió las puertas del último tablero del UGA D para el siguiente Por Equipos. En dicho torneo Social figuraban dos pilares fundamentales del UGA C, Adrián Petrossian Parellada y Lluís Spassky Serra. Con el primero no llegué a jugar, pero con nuestro Spassky perdí una partida igualada por tiempo (era 1 hora a finis)… No estuvo mal hacer 3 de 7 en este Social, para haber estado 14 años sin tocar las piezas.
Y en Enero del 2004 recibí una llamada del entonces delegado del UGA D, Javier Lozón, para jugar en el último tablero contra el Peona i Peó C en la primera ronda del Campeonato de Catalunya Por Equipos, en segunda categoría provincial. Pues sí, estaba convocado y podía demostrar que no se habían equivocado confiando en mí por un par de cochambrosas partidas jugadas en el Social. “Un equipo de niños, no te preocupes”, me dijo. Claro que este equipo de niños estaba compuesto por Clara Orriols (doble campeona femenina de Catalunya), los hermanos gemelos García Castellote, Joan Orriols y su hijo, Héctor Vela y su padre…insisto en que yo no conocía a absolutamente a nadie del ajedrez catalán, esto lo averigüé mucho después investigando.
Y llegó el día de mi debut ajedrecístico defendiendo los colores de la UGA. Reconozco que pasé una mala noche y me presenté casi tres cuartos de hora antes en el club, que, por supuesto, estaba cerrado, así que me tuve que dirigir a la Plaza del Sol (que estaba hecha una mierda por las farras vespertinas) a calmar los nervios. Y, por fin, llegó la hora y vi que me tocaba jugar con blancas con Pascual Vela (el padre del actual MC Héctor Vela), de elo 1795 (¿y eso es mucho o poco, me preguntaba?), y empezó la partida…
1. e4 d5 2. ed Dxd5 3. Cc3 Dd6!? Pensé: Pero qué diablos es esto… ¿Esto es bueno? Bueno, yo seguiré los libros de Panov y Estrin que me regalaron mis padres en 1989, que seguro siguen vigentes... la candidez de no estar al día de las aperturas en demasía… 4. d4 Cf6 5. Cf3 a6 6. Ac4 Ag4
7. Axf7+?? Un espantoso error en una combinación que entonces, creí decisiva, para demostrar la enorme valía del gran maestro de la combinación que la UGA había fichado… vamos, mi chulería era más grande que la del número ocho... Rxf7 8. Ce5+
8. ... Re8??
Con 8. …Dxe5! El negro sencillamente se queda con pieza de más contra peón. ¡¡Uffff!! Ahora, 9. Cxg4 De6+ 10. Ce3 y me quedé con peón de más y una gran posición, que conseguí imponer con algún trabajo.
Lo bueno de todo esto es que me di cuenta de mi error analizando las primeras jugadas en otro tablero, pero gracias a que pasó el MC Marc Pascual por mi lado (el UGA A coincidía con el UGA D en las rondas de casa) , se interesó por la posición y me indicó la refutación de mi genialidad..
¿Qué hubiese pasado si me hubiesen refutado merecidamente mi atrevimiento?
¿Me hubiesen metido en la nevera durante unas rondas? No lo creo, ya que pude descubrir con el tiempo la gran humanidad del capi Lozón, que hacía verdaderos milagros cada semana para hacer los equipos sin tener refuerzos algunos por la historia de los vasos comunicantes, que desde el UGA B ya hacían estragos. Recuerdo que entre mis compañeros de equipo estaban Julio Fernández Ulloa, José Luis Zarraluqui, Maximino Núñez (fallecido hace un par de años), Carlos Giménez Cañadas, Ignacio Sánchez, Ricard Brusi ,su hijo Alejandro Brusi...y Albert Tahl Padrós.
Nunca lo sabré, en todo caso, esta victoria fue fundamental para empezar a coger confianza en la competición, realizar un gran Por Equipos con 7 de 9 (aunque no ascendimos y estuvimos coqueteando con el descenso) y transformar 2004 en un rosario de atrevimientos ajedrecísticos que me colocaron, en el año siguiente, con unos sorprendentes 2035 puntos de Elo catalán…
Ésta es la primera de una selección de historias personales con valor ajedrecístico que pienso compartir con vosotros. Espero que os gusten…

