domingo, junio 20, 2010

San Juan, extended perversion

Otra muestra más del estercolero cultural que está poblando irremisiblemente nuestro país:
.
Imaginad que vais caminando tranquilamente por la acera de una calle soleada de tu barrio, en una placentera mañana de Domingo. Justo en el momento en que te dispones a doblar la esquina y tu mente está relajada y enormemente distraída pensando en tus cosas (si Del Bosque hará jugar a Cesc mañana, por ejemplo), estalla con toda su potencia un petardo a unos escasos dos metros de donde te hallas. Totalmente aturdido y con el corazón a 100, profieres una queja en alto totalmente lógica acompañada de un taco.
.
No lo has podido prever. El infante poseedor de la mierdosa maquinaria está mirando obsesivamente el humo que resta del artefacto terrorista, cosa que en una fracción de segundo me produce una tristeza tremenda, porque...efectivamente, no tarda en aparecer el padre que se atreve a reconvenir mi cabreo diciendo una frase cargada de sabiduría ancestral:
.
"¡Que sólo son niños!"
.
Sí, sólo son niños, educados bajo la tutela de un impresentable fantoche como tú, especie de padre desnaturalizado, que te crees que es bueno inculcar a tu hijo valores como el de generar ruidos a costa de la tranquilidad de los otros, que ignoras olímpicamente los peligros que tienen para tu retoño artefactos tan asquerosos como los petardos, que expones a tu inocente vástago a quemaduras y amputaciones y lo conviertes en un futuro incívico incapaz de distinguir entre un día de diversión y un martilleo incesante contra la tranquilidad de los vecinos.
.
Evidentemente, los niños no tienen ninguna culpa, la tienen los padres que permiten y alientan estos comportamientos. ¿Hasta cuándo habrá que aguantar esta lacra de la sociedad?
.

martes, junio 15, 2010

Sobre la Selección Española y las vuvuzelas

Muchos me van a decir que el fútbol es la excusa que tienen una mayoría para olvidarse de la crisis y de los problemas, y que, precisamente por ello, lo que voy a explicar es filfa pura sin interés. Hace dos años, un ajedrecista bloguero que recientemente cerró su web se quejaba del excesivo revuelo que había habido por el triunfo espectacular de la Selección Española en la Eurocopa de 2008 cuando el fantasma de la crisis y el paro empezaba a asomar por las narices de ZP. Una opinión respetable que yo no compartía en absoluto y así se lo hice ver en un comentario. Pero, dos años más tarde, tengo que cambiar de opinión por las circunstancias actuales que no tienen nada que ver con el clima de festejos que tuve la inmensa fortuna de vivir en directo aquel inolvidable 29 de Junio de 2008, primero en el Temple Bar cercano a la Plaza Sant Jaume y después, en las Ramblas de Barcelona.

.

No me gusta en absoluto el ambiente de euforia que se respira en torno a la selección española de fútbol en este aburridísimo mundial. Está claro que todas las tonterías que se están ametrallando a través de los martilleantes telediarios están contribuyendo a un excesivo favoritismo de la Roja que, a la larga, no tiene razón de ser. Veamos, señores: España ganó la Eurocopa precisamente porque nadie se lo creyó hasta el final y porque el vedettismo jamás apareció. Ahora estoy viendo aspectos extradeportivos que me provocan más de un quebranto, como ese hotel en Innsbruck cuyos balcones estaban decorados con los nombres de los jugadores españoles y en donde se servían cocktails rojigualdas, esas entrevistas insustanciales en los informativos a todas horas y repito, esa maldita euforia que algunos han llevado a colgar el cartel de favorito al título a España sin, bajo mi humilde punto de vista, serlo realmente. Somos candidatos a hacerlo muy bien, pero para ganar un Mundial hace falta aparte de jugar bien, ganar en peso específico de la camiseta, como Alemania, Italia y Brasil han sabido hacer con creces históricamente. Espero que los excelentes jugadores que ha seleccionado Del Bosque sean conscientes de ello, no se presten a todas las memeces de la prensa y trabajen duro. Por cierto, tampoco soy partidario de que cobren un duro por ganar el Mundial. Defender la camiseta roja debe ser un honor y no una excusa para lucrarse. Tal vez, un tropiezo de España mañana contra Suiza sea incluso psicológicamente deseable para que se acabe toda la alharaca de jijijaja en la televisión y se vuelva al estado ideal del ambiente que reinaba en torno a la Roja en la Eurocopa de 2008. No me interpreten mal, yo siempre quiero que España gane y desde que tengo uso de razón he ido a muerte con la selección española (más incluso que con el CD Tenerife, aunque suene a herejía decirlo, y creo que debe haber pocos aficionados que se hayan disgustado más por un sinsabor de la selección española que yo) ,pero a veces hace falta una colleja a tiempo para corregir malos hábitos del entorno.

.

Otra cosa es el tema de las vuvuzelas, la maldita trompetita que utilizan los aficionados sudafricanos para animar a los equipos, y que convierten los estadios de fútbol en una especie de colmena de abejorros insoportable. No han tenido narices de prohibirlas tajantemente, lo que, indudablemente hubiese ido muy a favor de la organización, ambiente, calidad de juego y salud de los espectadores, y por ello, creo que, a la vista de semejante tormento que los organizadores no tienen intención de erradicar, la solución sería dejar al continente africano sin ningún mundial durante 100 años más, a ver si a algunos lumbreras se les aclaraban las ideas y las prioridades.

.

sábado, junio 05, 2010

Comportamientos blitz

Hoy he ido a jugar el torneo de Rápidas de la Fiesta Mayor de Cornellà, muy familiar y organizado por los componentes del Club Peón Doblado. Resultado muy mediocre, 4 de 9, perdonando demasiado en varias partidas, pero práctica suficiente para no estar anquilosado ajedrecísticamente en épocas de descanso.
.
En este torneo se ha vuelto a cumplir la tradición que marcan los comportamientos blitz, es decir, siempre hay un peculiar personaje que convierte una partida rápida en algo más que ajedrez, y que, conscientemente o no, emplea tácticas dudosas bajo mi punto de vista para ganar su preciado punto. Puede ser pegar taponazos al reloj, tirar las piezas una y otra vez, colocarlas en las líneas de las casillas, olvidarse de que deben pulsar el reloj con la misma mano que mueven las piezas... Hoy he sufrido en mis carnes a un ajedrecista que estampaba cada pieza en el tablero damasquinado como si estuviese matando sellos o, mejor aún, como si me estuviese demostrando que cada movimiento suyo era de cuatro admiraciones y debía hacer temblar el tablero, como aquel brutal sacrificio de Tf6!! de Robert Fischer contra Pal Benkö que seguramente muchos conoceréis.
.
Reconozco que, entre los innumerables defectos ajedrecísticos que tengo, uno es el de no soportar este tipo de conductas y perder en parte la concentración por ellas. Sinceramente, muchas veces me dan ganas de montar un pollo como Dios manda o de echarle la bronca al adversario, pero luego confío en que sea él mismo quién sucumba a sus manejos y pierda finalmente, cosa que, como mandan los cánones, no suele pasar. Muchos fulleros son aclamados como héroes en el deporte de élite, y no hace falta dar nombres, lo malo es que esos ejemplos luego se trasladan a los aficionados.
.
Un compañero ajedrecístico mencionó que lo mejor para evitar estos manejos era pensar en tu adversario como un bloque de piedra (o algún símil parecido) y mantener en tu mente esa imagen. Si es de los de conducta reprobable, siempre avisar al árbitro, nunca encararse con el rival; y si no hay árbitro, ir a por todas a la primera conducta antideportiva o no hacer caso definitivamente, pero nunca quedarse a medias. Siempre he mantenido que mucha gente llega a ser mejor jugador que otros no porque sepan más, sino porque son mejores intuyendo qué pasa por la mente del contrario por sus gestos durante la partida y por estar psicológicamente preparados ante cualquier conducta extraña.
.
En el caso que me ha tocado hoy, el encantador estampador de piezas consiguió su objetivo: ganar la partida provocando un despiste en una posición que sólo yo podía imponer en condiciones normales y encima darme la razón como a los locos cuando le recriminé a posteriori su comportamiento. Ahora estoy convencido de que una advertencia al principio de todo hubiese acabado con el triste espectáculo y hubiese puesto en su sitio a mi rival.
.
Ya sabéis: Ante conductas antideportivas, lo mejor es visualizar el bloque de piedra y dirigirse sólo al árbitro para reclamar. Y no pasar ni una: si se decide reclamar, hacerlo hasta el final y desde el principio. No hacerlo a medias, cuando el antideportista ya ha conseguido su objetivo.
.

viernes, junio 04, 2010

San Juan

¡¡¡¡¡¡¡¡BUMMMMMM!!!!!!!!
.
¿Es que el Barça ha vuelto a ganar la Liga, que la Selección Española de fútbol ha debutado con victoria en el Mundial o que alguno se ha enterado algo tarde del paso del gran Rafa Nadal a la final de Roland Garros?
.
¡¡¡¡¡¡¡¡¡PAAAAAAMMMM!!!!!!!!
.
¿Acaso les han subido el sueldo a los funcionarios después del descalabro del 5%, es fiesta mayor en mi barrio o alguien está celebrando una despedida de soltero?
.
¡¡¡¡¡¡¡¡¡PROOOT PROOOT PR PR PR PR PR PROOOT!!!!!!!!!!!
.
¿ Alguine en la manzana de mi edificio ha tenido un ataque flatulento impresionante?
.
¡¡¡¡¡¡¡¡BAAAAAAAMMMM!!!!!!!
.
No. Simplemente, empieza la tortura de Sant Joan, con más de dos semanas de antelación. Por gentileza de la cultura del ruido y del petardeo.

jueves, junio 03, 2010

Paraíso incultural

Ya sé que alguno me tachará de exagerado por mi apocalíptico escrito anterior, y no le culparé por ello. Muchas veces, la necesidad de volcar letras se da después de un desengaño absoluto que puede tener orígenes muy distintos: en mi caso, el asistir tras el umbral de la madurez a un objetivo deterioro de gran parte de los pilares de la sociedad española, en la que siempre había confiado durante muchos años en que seguiría esforzándose en mejorar día a día los éxitos conseguidos y aprender de los fracasos inevitables que la acompañarían.
.
Nada de eso existe ya. No hay ni un solo acontecimiento de renombre que inspire confianza. Se empezó el fin de semana pasado con la payasada del tristemente célebre Jimmy Jump, un sujeto que jamás debería ser tenido en cuenta en países civilizados y cuyos actos son propios de un delincuente con todas las de la ley, y lamentablemente jaleado por muchos que ven en sus acciones otro modelo a seguir para boicotear y reventar la sociedad y para armar ruido, que de eso es lo que se trata para un colectivo de gandules que no han pegado un palo al agua en su vida.
.
Entramos en el Monday Monday con otro guiño del Ministerio de Sanidad a los hosteleros, bastardeando la necesaria e indispensable prohibición de fumar en todos los sitios cerrados con una especie de prerrogativa que salva a clubs privados (¡bravo por los lumbreras, bravo!) en pro de una minoría absoluta de hosteleros que seguirá impidiendo que me pueda tomar un consomé o un buen chuletón sin respirar basura. Efectivamente, lo han adivinado: transformen todos los locales de ocio en clubs privados y los no fumadores volveremos a ser vilipendiados y marginados por una minoría entre la minoría. Por no hablar de permitir fumar en psiquiátricos (a ver si va a ser que para fumar hay que estar loco) y el 30% de habitaciones reservadas para fumadores en los hoteles. Con lo fácil que es prohibir fumar sin excepciones, pero claro está que un español tratará antes de arrastrar el piano a la banqueta que la banqueta al piano. Expolio a la gente sana. Herido de muerte el sentido común.
.
Con la llegada del verano, a muchos individuos les apetece compartir las excelentes sintonías y melodías de sus teléfonos móviles con el resto de la gente, preferentemente en un vagón de metro y sin utilizar auriculares, que ya se sabe que el reagetón (no tengo ni idea de cómo se escribe ni me interesa), el chunda-chunda y lindezas similares son del gusto de todo el personal. De nada sirve intentar que los maleducados de turno apaguen el terrorismo sonoro o bajen el volumen, te enfrentarás a una serie de improperios, insultos o incluso algo peor. Siempre me he preguntado porqué a estos tipejos no se les ocurre poner a toda leche música de Los Beatles, Stones o Supertramp...aunque la respuesta debe estar muy clara para alguien que tenga dos dedos de frente.
.
Y, a pesar de todo, sigue habiendo gente que, pese a todas las dificultades y trabas que encuentran en el quehacer diario, tratan de luchar contra las adversidades morales que el día a día les plantea manteniendo una rectitud y conducta intachable, a prueba de la mediocridad imperante. Esa gente es el modelo a seguir y la inspiración que, por ahora, y a modo de prórroga, sigue impidiendo in extremis que nuestro país se vea perdido para siempre. ¿Que quiénes son? Seguro que los reconocéis al instante.
.
Y es un deporte de riesgo ser como ellas en los tiempos que corren...