miércoles, noviembre 07, 2012

7.28 - Semifinalista en el II Concurso de Relato Breve Dr. Zarco (Hospital Clínico San Carlos de Madrid)




De un total de sesenta y nueve relatos presentados, se seleccionaron catorce para obtener la categoría de semifinalistas, entre los que figuraba uno mío titulado “La llave fantasma”. Para mí que no llevo sino pocos meses en esto de escribir con alguna intención más allá del blog, esto es un éxito del que me siento plenamente satisfecho. La segunda criba, en donde se seleccionaron los cuatro finalistas y que no se hizo pública hasta el mismo día de la entrega de premios, ya no fue posible superarla, pero como he mencionado, todo lo que hubiese venido de añadido hubiese sido un regalo. 

Exterior del Auditorio del Hospital Clínico San Carlos
El concurso lo ganó una joven chica, María Juncal Baeza Monedero, estudiante de tercero de psicología, con un relato muy denso y emocional titulado “Andreas”. Por razones de horarios de facultad, tuvo que delegar en sus padres la asistencia al acto, que se llevaron in situ la gran alegría, porque como ya he apuntado, a los catorce elegidos de los sesenta y nueve se nos informó de que estábamos en la pomada varios días antes de la entrega de premios, pero hasta que la voz del presidente del jurado no comenzó a desgranar el nombre de los afortunados, no sabíamos nada de nada y experimentábamos esa maravillosa incertidumbre de imaginarte si serás el elegido.
Foto de familia de los premiados con el jurado
Imagínense el orgullo de los progenitores al ir a recoger el premio, y es que cuando nuestros hijos logran algo, ningún padre que se precie no puede sentirse orgulloso.  El acto de entrega de premios estuvo muy bien organizado y se realizó el obsequio de un libro para todos los asistentes, cerca de ciento cincuenta personas que se congregaron en el Auditorio del Aula Doctor Zarco, algunas venidas desde fuera como otra semifinalista de Asturias y un servidor en viaje relámpago desde Hospitalet de Llobregat.

A mis casi cuarenta años ya no llevo con tanta facilidad aquellos entrañables viajes de la Escuela de Arquitectura en donde para ahorrar hoteles, dormíamos dos noches en ruta, pero en las ocho horas justas que estuve en Madrid entre medio de dos maratonianas sesiones de autobús, tuve tiempo para pasearme un poco, como veréis en las fotografías siguientes. Un apunte: nos quejamos del precio de la T-10 del metro de Barcelona (9,5 euros) y en Madrid la tarjeta de diez viajes vale ¡¡12,5 euros!! Luego nos quejamos del uso excesivo del coche.

La Puerta del Sol a las 9:00 de la mañana, con dos seguidores del Borussia de Dortmund viviendo su momento "Abre los ojos". Horas más tarde disfrutarían con un empate 2 a 2 contra el Real Madrid.


El oso y el madroño, con un Pans & Company al fondo.

Sinceramente, después de comparar fachadas, al Camp Nou le hace falta una reforma y un lavado de cara exterior.