lunes, enero 26, 2015

273. Lliga Catalana de Ajedrez. Ronda 1. Match 1ª División Gr. II - SANT CUGAT 7,5 - IDEAL CLAVÉ 2,5

¿POR QUÉ ME GUSTA EL AJEDREZ?
Una crónica muy personal de mi partida en el match SANT CUGAT – IDEAL CLAVÉ
(PRIMERA DIVISIÓN CATALANA, GRUPO II, RONDA 1)
Sunday morning, que cantaría Lou Reed. Diana a las siete. Como dirían algunos, “te levantas antes para ir a jugar al ajedrez que para trabajar”. A las ocho, ya estoy en el coche en dirección a Nou Barris para recoger al compañero de club Jordi Gea Cabrero y dirigirnos a la sede del Club d’Escacs Sant Cugat, el Casal de Mira-sol. Sí, vivo en Hospitalet de Llobregat, pero pertenezco a un club del otro extremo de la mancha urbana barcelonesa por su idiosincrasia y su gran ambiente. Sin contratiempos y sin perderme al volante como en la histórica peripecia de Llinars – algún día rememoraré esta epopeya conocida como “el show de Darias” -, llegamos sin necesidad de mapas ni GPS a nuestro destino. Ya pululan por allí otros ajedrecistas preparados para rendir culto a Caissa. Algunos claveros (así nos llamamos los jugadores del Ideal Clavé de Nou Barris) hemos aumentado la familia, otros apuestan por seguir siendo singles. Se habla de fútbol, de chistes, se amenaza con una falta grave a quien se atreva a hacer tablas, se ríe. Nos encontramos con Luis Villares y Eduardo De Simón Arasti, antiguos compañeros de equipo y ahora en las filas del Bellvitge. Luis suplica en broma que no le llamemos “il tradittore”. Hablamos de mis recientes incursiones literarias… Van pasando inexorablemente los minutos hasta la hora de comienzo de la primera ronda de la Lliga Catalana d’Escacs. Las 9:30. Por fin. Vuelvo a mover madera después de dos años y medio retirado de la competición.

Cuando juego al ajedrez, el tiempo se detiene. Nada, absolutamente nada existe fuera del tablero. No veo solamente piezas, observo haces de fuerza y rayos que las atenazan o las empujan hacia adelante, hacia atrás o hacia los lados, y no pierdo de vista esa flamante bomba mecánica (bueno, ahora digital) que es el reloj, el implacable juez que castiga sin paliativos a quienes no toman las decisiones a tiempo. Porque el ajedrez, como decía Viktor Kortchnoi, es como la vida. Más aún: El ajedrez es la vida, según Bobby Fischer. Todo lo que ocurre en las sesenta y cuatro casillas entre las treinta y dos piezas es el producto creativo de dos cerebros, de dos almas, de dos personas, de dos entes que quieren a toda costa imponerse. Una lucha terrible y fascinante de abstracción, llena de arte, riesgo, irracionalidad, tensión y, en el caso de las competiciones Por Equipos, no solamente se juega en el tablero propio, sino en los restantes, formando los diez jugadores un todo sinfónico en el que si uno pierde, todos pierden; si uno gana, todos ganan.

Mucha gente ajena al ajedrez pregunta insistentemente: ¿Cómo puedes no aburrirte con eso? No tengo respuesta. Tal vez porque he vivido el ajedrez desde pequeño gracias a las enseñanzas de mi padre y abuelos, porque forma parte esencial de mi vida y porque es casi como una lengua más que he aprendido y he amado desde que era un tierno infante. Por ello, y a pesar de que en la competición tienes que saber enfrentarte a la derrota con la misma dignidad que con la que saboreas las victorias, cuando tienes cerca de mil partidas oficiales a tus espaldas en doce años de competición, más que con los resultados, es con los logros creativos con los que te quedas. Por ello hoy, a pesar de que el Ideal Clavé A perdiese por un claro 7,5 a 2,5 frente al Sant Cugat, y yo hubiese sido derrotado de manera injusta por un Maestro Fide que me sacaba casi 300 puntos de Elo, estoy muy satisfecho de haber podido ver, calcular y realizar dos jugadas originales y creativas que pudieron valer una gran y sorpresiva victoria. Sólo por tener la fortuna de prever ese par de movimientos sobre el tablero, vale la pena practicar el mejor deporte que existe. Porque sé que dentro de muchos años seguiré recordando esta partida con cariño. A pesar de haber perdido.
Aquí pongo la primera posición crítica de la partida. Con 19. ... d5! el negro se asegura una iniciativa duradera y el blanco empieza a ir cuesta abajo. Por la amenaza 20. ...d4 ganando pieza, el blanco ha de jugar 20. ed ed y, debe decidir qué hacer con el alfil colgando, con lo que se gana el peón de c4 o se sigue avanzando a d4. Y si al blanco se le ocurre jugar 20. cd ed 21. Cxd5? Txd5! -+

He aquí algunas fotos más de dentro y fuera del recinto de juego.
Exterior del Casal de Mira-Sol (Sant Cugat)
La pecera
La sala multigrupos
Vincent Van Gogh presidiendo los tableros
Música y ajedrez van totalmente de la mano