lunes, marzo 02, 2015

278. Lliga Catalana d'Escacs 2015. Ronda 6. Primera División Grupo II. IDEAL CLAVÉ "A" 3 - LLEIDA 7


El día amaneció encapotado, y tal vez por ello y siguiendo la máxima del grupo de pop-rock australiano Crowded House en su gran éxito “Weather with you”, así me sentí de camino a la sala de juego, totalmente espeso como la panza de burro que llegaba más allá de Collserola y del horizonte mediterráneo. Hoy me tocaba jugar en el primer equipo del Ideal Clavé por cuarta vez en esta temporada. Enfrente, los líderes del Grupo 2 de Primera División, el Lleida, ciudad que conozco como si viviese en ella porque paso muchos fines de semana allá por razones familiares, a los pies de la Seu Vella. De camino al coche, las piernas me funcionaban por inercia, y conducía con una relajación inusitada por la desierta Ronda de Dalt – a pesar de que sonaba un CD de Los Romeos del año 90, un clásico picante donde los haya -, y no me tomaba con excesiva contrariedad el tener que ir a aparcar casi a la urbanización de Torre Baró ante el cada vez más imposible tema del estacionamiento en Nou Barris, y es que tardo menos en recorrer los diez kilómetros que hay desde mi casa al Ideal Clavé que en acabar los trocitos a pie entre casa-coche y coche-club.

Llegaba al club quince minutos antes del inicio de la sesión – no me tocaba montar mesas – y tenía el tiempo justo para chistear con Groucho Marx Gea, desear en voz alta que la Unión Deportiva Las Palmas perdiese el derby canario de fútbol contra el Club Deportivo Tenerife, preguntar si había algún canarión en la sala y colgar mi habitual panorámica pre-match de la sala de juego en mi cuenta de Facebook. Community managing, que dirían los entendidos. Y empezamos a exprimir nuestras neuronas. El que abría la lata era George Blackmar Fatality Rudolf Spielmann Gea, que en palabras de algún compañero, se limitó a aguantar el ataque rival y a esperar a que se equivocase, cosa que aconteció. Nada desdeñable: en el ajedrez se puede ganar provocando los errores del rival o esperándolos. Todo es lícito. Gea confesaba después de la partida que si en el momento clave de la misma, cuando su rival se preparaba para propinar la estocada en el clímax del ataque, “si le hubiese ofrecido tablas, las habría aceptado de manera totalmente inusual y sin que sirviese de precedente”. Recuerdo a los neófitos que en el Ideal Clavé están absolutamente prohibidas las tablas, excepto cuando se producen por jaque continuo o cuando quedan los dos reyes solos. De hecho, en este match no hubo tablas, y es que los claveros somos muy respetuosos con las normas del club, que nadie sabe quién las redactó ni en qué yacimiento arqueológico fueron halladas, pero como todas las religiones, son seguidas escrupulosamente y con temor de que el Rey Sol Gea se enfade. Jordi Anglí aumentaba la ventaja y nuestras esperanzas al cargarse por una encerrona de dama a Alejandro Barbero, un viejo conocido de los Opens claveros. Más de doscientos puntos de elo de ventaja se volatinizaron en una lluvia táctica en la que el maestro fide de Lleida se dejó un fleco clave. Con 2 a 0 a nuestro favor las esperanzas de puntuar contra los líderes empezaban a tornarse posibles, máxime teniendo en cuenta las posiciones que mostraban las partidas restantes, todas con muchas posibilidades, excepto la mía y tal vez la de Juan Carlos Molina, como las viviendas a reformar que salen en todos los anuncios de inmobiliaria. 

En cuanto a mi partida con el maestro catalán Codina, se trató de un juego sin alma, chicha ni absolutamente nada, en el cual después de dejarme un peón tonto en plena apertura no tuve la confianza necesaria para transformarlo en un gambito e intentar remontar. Evidentemente no funcionó el engaño final de sacrificar una torre para lograr una amenaza ridícula de mate con dama y alfil, pero todo había que intentarlo, pues cosas más raras se han visto. El 2 a 1 se transformaba en un 3 a 1 con la excelente victoria de Pablo Mir en una partida de enroques opuestos en la que nuestro jugador sencillamente llegó antes, o montó las cosas de tal manera para llegar antes, y es que en ajedrez, como en la vida, las cosas no suceden por casualidad. El Lleida empataría de golpe con las derrotas de Bernat Montalbán en tablero 8 y la de Roc Messeguer en el tablero cinco contra el Maestro Catalán Jordi Coll, en una posición en la que nuestro Petrossian Mejorado estaba mejor según los maestros presentes, pero un caballo cojonero hizo un doble y se acabó todo. Recuerdo cuando Jordi Coll ganó diez años atrás el Open de Sants en el Grupo B, y de hecho, hace cinco años me tocó jugar contra su hermana en el mismo torneo y mismo grupo. Es gratificante volverte a encontrar a ajedrecistas que antes eran niños y ya convertidos en hombres. A veces te encuentras a ajedrecistas que antes eran hombres y ahora son como niños, pero esa es otra historia, y daría para otro post con una buena dosis de polémica…

El resultado quedaba por momentos en 3 a 3 y el Ideal Clavé demostraba que seguía dando la cara, pese a la diferencia de Elo manifiesta que nos sacaba el Lleida en la mayoría de los tableros,. Pero desgraciadamente no se volvió a puntuar. Juan Carlos Molina no remontaba su posición inferior y se colocaba el 3 a 4 en el marcador, casi simultáneo al abandono de Muñoz, que al parecer estaba sufriendo cierta presión en el enroque largo con la batería dama-torre. Con el 3 a 5 el milagro estaba cada vez más difícil, y se tornó en imposible cuando el Maestro Internacional Guillem Baches también vencía a Salva Martínez en el primer tablero en una larga partida en donde parecía que el nuestro tenía chances, pero el exuguero ahora en las filas ilerdenses y dueño del site www.guillembaches.com montaba una posición de zugzwang y se anotaba un trabajadísimo punto. Capitán Pellús, ya más relajado al estar todo el pescado vendido, no prolongó demasiado su lucha. Cuando el match estaba todavía sin decidir, había decidido acertadamente sacrificar la calidad a cambio de un buen lugar para su caballo en e4, pero omitió un detallito en la secuencia de movimientos y quedó con la calidad menos sin compensar. Está claro que en todo momento el equipo dio la cara y, como siempre, compitió de una manera dignísima, pero me dio la sensación de que con un poco más de suerte podríamos haber puntuado contra los líderes.

Fue un placer reencontrar al compañero del Comtal José Luis Valero, que hacía de delegado de equipo “C” del club del Poble Sec, que se enfrentaba al Ideal Clavé “C”. Fuimos compañeros de clase en EDAMI (la Escuela de Ajedrez de Miguel Illescas) y coincidimos en muchos torneos hace bastantes años, pero hacía mucho tiempo que no nos veíamos. También estaban en sus filas el compañero madridista Ramón Cobo (la bestia negra de Puyimou David Palau se pasó analizando con Víctor Fontela su partida hasta casi las dos de la tarde, ésa es afición) y un habitual en el Open Clavero como Joaquín Giralt. Y, cómo no, el broche de oro, que los canariones pinchasen en casa contra el Club Deportivo Tenerife y volviese a quedar en entredicho por enésima vez su supuesta superioridad en el fútbol canario. Ah, ¿que deje de dar la brasa con el fútbol? Vale, vale.
Duelo en la cumbre: Guillem Baches-Salva Martínez
Jordi Coll - Roc Messeguer
Javier Muñoz - Mario Bruned. Andrés Navarro, ex-clavero y ahora santmartinense, observa.
Josep Pellús - Joan Trepat

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